domingo, 22 de marzo de 2009

Ojos abiertos

Se puede decir que soy una cobarde. Pues bien, nadie dijo que iba a ser fácil, incluso, estoy segura de que literalmente se dijo que iba a ser difícil. Como diría mi doctor: Con los ojos abiertos al matadero.
"Te amaré, te amaré como al mundo. Te amaré aunque tenga final" dijo buen Silvio. Pues esto se aplica perfectamente. Porque este tipo de historias casi nunca tienen final. Depende donde ponga uno el punto, saben decir.
Debo confesar que sí, tengo miedo, estoy nerviosa, confundida e insegura. A veces simplemente hay que soltar. No sé si debí soltar o aferrarme. Supongo que el tiempo bien lo dirá. El tiempo es más sincero. Si cometo errores, espero que no sea con las mismas personas, luego me coje el karma de nuevo y más fuerte, por shunsha. Tendré que decirme a mi misma de nuevo, un jueves a las 6 de la tarde: Martín, sí que me has hecho pagar.
Lo último que quiero hacer es herir sentimientos. Obviamente no a expensa de los míos...
Lo que sé es que nunca volveré a amar así, no se puede, no quiero, no se debe. Es un regalo que di, y no es retornable. Se dió.
Que vaina, uno siempre quiere lo que no tiene.

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